domingo, 9 de diciembre de 2012

Párrafos sin conexión

Y si me tiene que doler algo que sea la locura que no hice, las palabras que no dije, el beso que no dí y la barriga de agujetas de reírme.
Nada de corazones melancólicamente abatidos como enfermedad crónica y cura a satisfacer el impulso, nada de lágrimas resbalando a hurtadillas por los rincones del alma y nada absolutamente nada de aferrarse a un resquicio de pasado, ya aprendí que para ver venir la vida hay que mirarla de frente, siempre me pilló de espaldas, como las olas cuando era pequeña, volverme para mirar a mamá en la orilla pensé que me salvaría de aquellos revolcones, zambullidas e ingesta de cantidades industriales de agua salada. 
Nunca me arrepentiría de nada que me haya hecho sonreír ni siquiera de las veces que me jugué la vida alguna noche, inundada en curiosidad, entusiasmo y cerveza.
Me abrazo a el ahora con instinto maternal, quizás sea fácil decirlo cuando el ahora te ofrece todo lo que siempre le has pedido a las estrellas fugaces, quizás nunca fue difícil follarse al mítico carpe diem de una sola carcajada y forcé a las lágrimas a mantener relaciones conmigo como si de una violación se tratase.
Se trata de recordar con cariño, vivir con pasión y esperar ilusionada el mañana, alguien me dio mal las instrucciones y he pasado mi vida esperando ilusionada el recuerdo, viviendo con mero cariño y poniéndole sobredosis de pasión a un futuro tan incierto como la existencia de un todopoderoso.
Mi vida se reducía a una infinidad de historias un tanto interesantes para orejas cotillas, un tanto divertidas para oyentes amantes de la magia de la risa y un tanto tristes para los feligreses del drama.
No todo se puede hacer bien, de hecho me atrevería a jurar que aún existen ojeras nocturnas arrepentidas en más de una habitación de la ciudad que me envuelve, por eso hay gente que nunca hace nada por miedo a arrepentirse y por eso hay gente que usa antiojeras para disimular su mala cabeza y sonríe como un niño después.
No te sientas valiente solo cuando su abrazo te salve de toda desgracia, eres capaz de todo incluso sin el roce de su mano... Me engañaba para no aceptar que hoy mismo era capaz de escribir algo así sobre la vida porque si la guerra estallase mañana sus ojos serían suficiente para mantenerme en casa a kilómetros de aquí.

No hay comentarios:

Publicar un comentario