miércoles, 19 de diciembre de 2012

dolor

Me voy porque ya no aguanto, porque aquí no pinto nada... Porque me destruye, porque no me quedan armas, ni fuerzas ni valor para seguir golpeando una puerta que me dió de lleno en la cara cuando la cerraron...
Me marcho porque solo tengo un puñado de lo sientos, un poco de rabia y arsenales de tristeza inútil...
Me alejo porque nunca lo hice, hasta ahora, porque se apodera de mí el resquicio de conservar la esperanza de un par de palabras de despedida más dignas que los gritos de frustración de dos sueños acabados...
Adiós, ya que nunca te lo dije.
 Lo siento, aunque no sea suficiente. 
Dí todo lo que tuve, sé que tú también.

miércoles, 12 de diciembre de 2012

bares.

Veía aquellos hombres apoyados en la barra, apurando copas, cervezas y cigarrillos...
Cargados de años, consumidos en la más angustiosa soledad y mirando mujeres como si el ave más carroñero de la tierra se apoderase de ellos ante un par de tetas...
Cada luna, consumían su noche como si aún esperasen algo, como si aún creyesen que algunas de aquellas damas lo invitaría a su cama sin derecho a desayuno...
Paré un instante, estoy cansada de prejuicios, me detuve discretamente frente a la destrucción de sus pupilas y contemplé más allá de la telaraña que el tiempo había cosido en su retina...
Él no quería invertir sus ahorros en sábanas usadas, ni siquiera deleitarse con algún cuerpo esculpido por ángeles dotado de juventud y arsenales de sensualidad, no quería estar en aquella maldita barra, ni pretendía que ninguna de las allí presentes se extasiase en su presencia...
Aquel hombre quería volar, hay mujeres que enseñan a volar... Y él, por desgracia, había aprendido a volar.

..desde entonces ya nada fue suficiente.

domingo, 9 de diciembre de 2012

Párrafos sin conexión

Y si me tiene que doler algo que sea la locura que no hice, las palabras que no dije, el beso que no dí y la barriga de agujetas de reírme.
Nada de corazones melancólicamente abatidos como enfermedad crónica y cura a satisfacer el impulso, nada de lágrimas resbalando a hurtadillas por los rincones del alma y nada absolutamente nada de aferrarse a un resquicio de pasado, ya aprendí que para ver venir la vida hay que mirarla de frente, siempre me pilló de espaldas, como las olas cuando era pequeña, volverme para mirar a mamá en la orilla pensé que me salvaría de aquellos revolcones, zambullidas e ingesta de cantidades industriales de agua salada. 
Nunca me arrepentiría de nada que me haya hecho sonreír ni siquiera de las veces que me jugué la vida alguna noche, inundada en curiosidad, entusiasmo y cerveza.
Me abrazo a el ahora con instinto maternal, quizás sea fácil decirlo cuando el ahora te ofrece todo lo que siempre le has pedido a las estrellas fugaces, quizás nunca fue difícil follarse al mítico carpe diem de una sola carcajada y forcé a las lágrimas a mantener relaciones conmigo como si de una violación se tratase.
Se trata de recordar con cariño, vivir con pasión y esperar ilusionada el mañana, alguien me dio mal las instrucciones y he pasado mi vida esperando ilusionada el recuerdo, viviendo con mero cariño y poniéndole sobredosis de pasión a un futuro tan incierto como la existencia de un todopoderoso.
Mi vida se reducía a una infinidad de historias un tanto interesantes para orejas cotillas, un tanto divertidas para oyentes amantes de la magia de la risa y un tanto tristes para los feligreses del drama.
No todo se puede hacer bien, de hecho me atrevería a jurar que aún existen ojeras nocturnas arrepentidas en más de una habitación de la ciudad que me envuelve, por eso hay gente que nunca hace nada por miedo a arrepentirse y por eso hay gente que usa antiojeras para disimular su mala cabeza y sonríe como un niño después.
No te sientas valiente solo cuando su abrazo te salve de toda desgracia, eres capaz de todo incluso sin el roce de su mano... Me engañaba para no aceptar que hoy mismo era capaz de escribir algo así sobre la vida porque si la guerra estallase mañana sus ojos serían suficiente para mantenerme en casa a kilómetros de aquí.

jueves, 6 de diciembre de 2012

nadamás.


                                        Que siempre llego a la deshora que me marca el corazón.

miércoles, 5 de diciembre de 2012

relojes

El tiempo ordena de manera asombrosa cada rincón de vida que anida en los suburbios más intransitados de nuestro latido...
El caos del cosmo dejaría de ser caos si existiese el tiempo en la infinitud del universo.
Me dan escalofríos observando la composición del puzle final de la obra de arte que el tiempo ha echo con mi presente.
Y perdonad si me sonrío al contemplar puzles ajenos, pero es que me desborda tanta exactitud.


sábado, 1 de diciembre de 2012

1 de Diciembre.

Pues eso, que a veces la tristeza a mí también me puede
que a veces soy más melancólica que la propia melancolía
que a veces, mi cabeza y mi vida van demasiado rápido para este corazón
y que a veces no puedo evitar llorar si recuerdo cuanta gente estuvo conmigo en un día como este,
cuanta gente esperaba que estuviese y cuanta gente nunca más estará...
Nunca más me abrazará.