miércoles, 19 de diciembre de 2012

dolor

Me voy porque ya no aguanto, porque aquí no pinto nada... Porque me destruye, porque no me quedan armas, ni fuerzas ni valor para seguir golpeando una puerta que me dió de lleno en la cara cuando la cerraron...
Me marcho porque solo tengo un puñado de lo sientos, un poco de rabia y arsenales de tristeza inútil...
Me alejo porque nunca lo hice, hasta ahora, porque se apodera de mí el resquicio de conservar la esperanza de un par de palabras de despedida más dignas que los gritos de frustración de dos sueños acabados...
Adiós, ya que nunca te lo dije.
 Lo siento, aunque no sea suficiente. 
Dí todo lo que tuve, sé que tú también.

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