lunes, 19 de noviembre de 2012

memorias

Y con el filo de el eco de el sonido de un recuerdo que jamás olvidaría dibujaba en el sol constelaciones...
Apagaba la luna antes de dormirme cuando terminaba de leer algunos relatos que la noche me escribía en los labios, y era capaz de sentir tantas cosas que dormía acompañada por si sus pupilas tenían que protegerme de mi propio instinto de autodestrucción.
Un par de canciones más le pedía a Crono (dios del tiempo) y me enviaba algunas musas que caían del mismísimo olimpo solo para hacer un poco más agradable mi última instancia en el mundo de los inmortales...
Debo irme, quiero quedarme y mientras desataba las cadenas de mis manos agarraba otras a mis pies por si la libertad acechaba...
Algún día caeré por mi propio peso a la tierra de nuevo y me serán arrebatadas las alas mientras desciendo... Puede que me golpee al chocar con lo humano y nunca sobreviva para contar lo que viví más allá de las nubes...
Pero eso no me importa... Más ni la muerte podría detener el estrepitoso escalofrío que producía en mi memoria el sonido de aquella noche con sabor a eternidad.


africans nneka

                                                                                             
                                                                                                           Ana Buitago Lama

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