lunes, 19 de noviembre de 2012

Incoherencia literaria

Sentía ese miedo terrible que se siente cuando necesitas escribir tanto como respirar, pero temes, que aflore algún tipo de tristeza inconsciente, que salgan a la luz temores que ni tu conoces y te asfixien recuerdos que creías olvidados...
Así que por eso hago esto, para recordarme a mí misma, que tan solo necesito letras, palabras y un teclado en mis manos para sentirme tan libre como el pájaro que es enjaulado durante un tiempo y luego devuelto a los cielos, valorando así lo que supone extender las alas y descubriendo lo bonitas que pueden estar las nubes mientras lloran, en un día de lluvia, con sus ojeras y su rimel corrido, resbalando hasta este suelo en el que me encuentro y del que no puedo despegarme.... A veces me mojan las alas, pensaba aquel ave acariciándose el plumaje, más desde detrás de las rejas siempre las adoró y ahora, estallaría en su conciencia el hecho de aceptar que no le gustaba la tristeza de las nubes....
Me gustaría escribir algo, más bien me gustaría escribirle a alguien, a cualquier persona a la que pueda reprocharle tantas cosas como lunas he vivido, luego, decirle que la vida se me acaba donde terminan sus ojos y prometerle tantos sueños como estrellas saldrán hoy... Más no quedan trovadores dispuestos a leer mis plegarias y sollozos de amor volviéndome loca en la noche recordando algunas manos adheridas a mi piel, ¿los abandoné?, ¿me abandonaron? creo que hay cosas que no quiero contar... Así que hoy me siento libre, más libre aún que el pájaro, pues al salir de entre mis rejas también me atrevo a aceptar que no me gusta que las nubes lloren, y que a veces incluso odio que estén ahí, mirándome... 
Puedo hacer con las letras lo que me plazca, pues solo me sirven a mí, a mí y a mi corazón suicida eufórico de soledad que ya no pretende más que dormir tranquilo en una noche como esta...
Estas palabras me pertenecen, tanto que a penas podría haberlo soñado hace algo menos de un mes, he pasado tanto tiempo compartiendo mis relatos, dedicando cada una de mis frases esperando que sean escuchadas, que ahora mismo me gustaría introducir "pene" o alguna burrada similar y morir tranquila sabiendo que nadie lo habrá leído....
Podría sentir la necesidad de pegar a la puerta de algún viejo amante y tener así un motivo para plasmar aquí mismo frases que harían crujir el corazón del mismísimo diablo, y asfixiarme más tarde agotada de llorar con un cierto sabor a gloria tras releer mi obra de arte, perfecta para llenar los cubos de basura de los dioses de la palabra que tanto me enseñaron... 
Más hoy las mis letras me pertenecen, a mí, solo a mí y a nadie más... Y nunca había amado tanto a alguien como a esto que escribo sin pies ni cabeza, carente de calidad y sentimentalismo y tan lleno de nada que me excede el alma al colarse en ella.






                                                                                                
                                                                                                            Ana Buitrago Lama

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