Si nunca me hubiesen expulsado del cielo, habría seguido como una santa devota de sus palabras el camino de el que llegué a creer mi amo todopoderoso, no habría pecado más que del exceso de amor que quería ofrecerle y no me hubiese confesado más que cuando mi instinto humano y mi personalidad hubiesen perturbado algunas de sus órdenes y deseos... Más, San Pedro en un arrebato de furia e ira, de esos que a veces le dan, me retiró las llaves de las puertas celestiales un día sin más motivo que sus santos (nunca mejor dicho) santísimos cojones...
Caer desde más allá de las nubes a una velocidad de verdadero vértigo y con las alas amputadas no voy a negar que asusta y golpearse contra la tierra en semejantes condiciones no voy a negar que duele... Y bueno, aterrizar en el otro lado del globo terráqueo donde aún eres invisible para el resto de seres humanos que incluso hablan otro idioma no voy a ocultar que supone una ansiedad semejante a mil litros de agua oceánica haciendo presión en tus pulmones...
En cuestión de segundos había alcanzado la inmortalidad que todo mortal anhela pues vendería mi alma a cualquier diablo que tirase piedras a mi ventana una noche cualquiera antes de pisar los cielos de nuevo...
Vagar por la tierra disfrazada de ángel caído no es una tarea fácil, secarse el temblar de las extremidades de los latidos es prácticamente imposible y controlar el impulso suicida-homicida que nos llevase de cabeza al infierno abrazados en odio hasta el fin de la eternidad es lo que hubiese ocurrido de no ser porque mendigando encontrar mi sitio en el mundo terrenal recordé aquella otra vida que nunca había olvidado, la que creí que nunca recuperaría "Ya he muerto" me repetía, y una vez más mi despertador biológico me causaba desvelos nocturnos sumergida en una angustia tan amarga que solo podría entenderlo quien como yo ya hubiese muerto...
"Estoy muerta, aquí en la vida", "Me han matado antes de enviarme a la tierra de nuevo", "No puedo", "No soy capaz", "No sirvo", "No sé"...
Y una mañana, sin más motivo que intentar sobrevivir salí de la cama llorando...
Y esa misma noche, sin más motivo que seguir vagando... Una luz, una magia, un calor...
Me llevaban de vuelta a casa :).
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